Bruselas, fría y amarilla, capital del independentismo

La manifestación en el parque del Cincuentenario en Bruselas.

Si la montaña no va a Mahoma, el independentismo irá a Europa. Si la Unión Europea no acude a nuestro rescate, nosotros iremos a Bruselas a pedírselo en persona. Este es el sentimiento más ampliamente compartido entre los miles de manifestantes –45.000 según la policía belga– que este jueves han marchado por Bruselas. Quieren que la UE intervenga en el conflicto catalán, pero, de momento, las puertas de las instituciones europeas permanecen cerradas a los gritos del procés.

Si la Unión Europea no ha mostrado su cara amable para el independentismo en los últimos meses – ha repetido en todos los idiomas que la Constitución Española debe ser respetada - la lluvia y el frío de hoy en Bruselas son la mejor metáfora del día. Claro que el prematuro mordisco invernal ha tenido sus ventajas.

El viento polar ha estirado las miles de esbeltas esteladas. Las bajas temperaturas han multiplicado los temblores corporales de los niños catalanes que han trepado heroicos hacia la cumbre de los hombros de sus tíos para formar los castells. La lluvia, fina pero persistente durante todo el día, ha mojado las caras de dos ex presidentes de la Generalitat: Artur Mas y Carles Puigdemont. Es la épica del "exilio". El primero con guantes y el segundo sin, pero enrollado en una bufanda amarilla de grandes proporciones. Sin paraguas institucionales, reales o figurados.

El folclore catalán ha tenido una buena representación. Se notaba que los independentistas llevan años entrenados en la protesta. Sillas mini plegables para descansar. Barretinas sobre las cabezas. La gralla, instrumento de viento, interpretaba canciones populares. El recorrido se ha topado de golpe con una imprevista muestra de folklore español: la música de Manolo Escobar con su popular estribillo, ¡Que viva España!, emanaba de uno de los balcones en las calles del recorrido. Banderas españolas y silbidos de vuelta.

Nosotros somos pioneros para otros pueblos de Europa que pueden seguir nuestro caminoImma

"Europa tiene miedo a su propia disolución. Nosotros somos pioneros para otros pueblos de Europa que pueden seguir nuestro camino", explica Imma, una señora de pelo corto y cano que ha venido en avión desde Barcelona. "Somos ciudadanos europeos. La UE no puede ser sólo económica. Debe intervenir para buscar una solución política" explica Joaquim, que ha venido desde Vidreres en autobús. Quince largas horas en la carretera para conocer Bruselas por primera vez. "Somos europeístas. No queremos salir de la UE. Pero si no nos queda más remedio, lo haremos", reconoce.

LA UE, IMPERMEABLE AL GRITO AMARILLO

Se han escuchado pitos cuando en el acto final los intervinientes han mencionado el nombre de Juncker, presidente de la Comisión Europea. El representante de la CUP ha acusado a la UE de "complicidad con la violencia policial del Estado español". La marcha en Bruselas tiene lugar tras meses en los que crecen la señales de eurofobia entre los líderes del procés.

La Unión Europea no da señales de cambiar su persistente posición de apoyo al gobierno español. Las oficinas de las instituciones han seguido trabajando como cada día, eso sí, con el tráfico alterado por las calles cortadas para la gran marcha. El vicepresidente primero de la Comisión, Frans Timmermans, ha reiterado su posición conocida, pero de especial interés en un día como hoy:

"Si usted no está de acuerdo con la ley, puede oponerse a la ley... se puede organizar para cambiar la ley o la constitución. Lo que no se puede hacer en un Estado de Derecho es simplemente ignorar la ley".

El cansancio del independentismo con la UE ha sido otra de las señales más importantes del día. Apenas se han visto banderas europeas entre los manifestantes, a diferencia de la concentración para celebrar el día de la Constitución a las puertas del Parlamento Europeo organizada 24 horas antes, trufada de banderas españolas y europeas. Los organizadores sí han querido lanzar un mensaje claro de europeísmo cuando unos músicos han interpretado el himno de la alegría.

BOB DYLAN Y PUIGDEMONT COMO ESTRELLA FINAL

El acto final se ha celebrado en la plaza Jean Rey, a unos 200 metros de la Comisión Europea. Ha sonado una interpretación libre en catalán, español e inglés de la mítica canción Blowing in the Wind de Bob Dylan, uno de los momentos más emotivos del día. Han tomado la palabra los exconsellers que se refugian en Bruselas y el público ha repetido "¡no estáis solos!". Comín, exconseller de Sanidad, ha lanzado los mensajes más duros contra el gobierno español: "tenéis miedo de un juez belga porque tenéis miedo a la democracia. Sois unos franquistas".

Tenéis miedo de un juez belga porque tenéis miedo a la democraciaToni Comín

El broche final lo han puesto las intervenciones de Marta Rovira, candidata de ERC y Carles Puigdemont, candidato de Junts per Catalunya. La primera ha leído una carta de Oriol Junqueras, el exvicepresidente de la Generalitat que permanece bajo prisión preventiva. "El 21-D todos a votar, cada voto será un grito de libertad", ha clamado con voz aguda y casi quebrada.

Puigdemont, el más ovacionado, ha tomado la palabra para cerrar el acto: "Escribimos hoy una nueva página en la historia de Europa. Es una página preciosa... ¿Han visto en algún lugar del mundo una manifestación para apoyar a criminales? Quizás no seamos criminales y seamos demócratas".

Terminado el acto, comienza el regreso a casa del independentismo en coche, avión, tren....Quienes no tienen planes para volver son Puigdemont y sus cuatro exconsellers. El refugio en el invierno belga será largo.

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