Un mes de Puigdemont en Bruselas: un candidato a 1.300 kilómetros al que espera la Justicia española

Puigdemont, en el centro de Brujas

Mañana del 30 de octubre. ¿Dónde está Carles Puigdemont? Habían pasado tres días de la aprobación de la declaración unilateral de la independencia, del visto bueno del 155 por parte del Senado y de su cese por parte de Mariano Rajoy. El fin de semana se había dejado ver en Girona, tomando unos vinos, saludando los vecinos…

Pero su despacho en el Palau estaba vacío. Y, de repente, el culebrón político daba otra vuelta de tuerca, en las redacciones empezó a gritarse: ¡Está en Bruselas! El Periódico de Cataluña era el primer medio que lo adelantaba. Un día de máxima tensión, hipervitaminado, de respiraciones entrecortadas

Esa misma mañana el entonces fiscal general del Estado, José Manuel Maza, presentaba querellas contra Puigdemont, su cesado Govern y los miembros de la Mesa del Parlament por los delitos de rebelión, sedición y malversación por el 1-O, con penas que pueden llegar hasta los 30 años de prisión. Un poco antes, en ese primer lunes del 155, el expresident jugaba al despiste con una foto en Instagram del Palau con el mensaje Bon dia.

Pero en estos mundos paralelos que hemos vivido, la realidad era que Puigdemont se había trasladado en coche desde Cataluña a Marsella (Francia) para, posteriormente, coger un vuelo con destino a Bruselas (Bélgica). Ponía 1.340 kilómetros de distancia. Dos objetivos: llevar hasta el corazón de Europa sus reivindicaciones y escudarse en el sistema judicial belga, que dilatará su previsible entrada en la cárcel.

Aunque en un primer momento se especuló, Puigdemont no ha solicitado asilo durante estos días. Las relaciones entre Bélgica y España se tensaron, pero se fueron calmando poco a poco. Y es que las expectativas de Puigdemont de provocar un terremoto político en el mismo centro de la UE se apagaron pronto.

EL PORTAZO DE EUROPA

Puigdemont en estas semanas ha sido perseguido hasta la saciedad por las cámaras y los periodistas, pero ha recibido un portazo por parte de las grandes instituciones europeas. La comunidad internacional no ha reconocido la supuesta República catalana y ha apoyado de manera cerrada a Mariano Rajoy.

Precisamente ha sido uno de los factores que ha llevado a ese giro de Puigdemont, de apelar constantemente a la UE a mostrarse euroescéptico, llegando incluso a plantear la posibilidad de un referéndum en Cataluña sobre la permanencia en el ámbito comunitario. Unas palabras que no han sentado muy bien tampoco dentro del propio independentismo. De hecho, solo los partidos eurófobos han seguido el juego al expresident.

La estrategia de Puigdemont ha sido volcarse de puertas afuera: cuidando exquisitamente la relación con los medios internacionales y vendiendo un mensaje de que España es un Estado opresor de corte franquista. En la primera rueda de prensa que dio no concedió ninguna pregunta a medios españoles a excepción de TV3. Todo ello aderezado durante estos días con continuos mensajes en Twitter y fotos en Instagram. Al exjefe del Ejecutivo catalán le encantan las redes sociales, sabe de su poder, le gusta exprimirlas.

Lo que sí ha conseguido Puigdemont con su huida a Bruselas ha sido evitar entrar en la cárcel como algunos de sus excompañeros. Junto a él están en Bélgica también los cesados consellers Antoni Comín (Salud), Clara Ponsatí (Enseñanza), Lluis Puig (Cultura) y Meritxell Serret (Agricultura). Hasta tierras belgas se trasladaron esos primeros días también Meritxell Borrás (Gobernación) y Joaquim Forn (Interior), pero ellos decidieron volver a España para declarar ante la Audiencia Nacional.

A LA ESPERA DE LA JUSTICIA BELGA Y UNA CAMPAÑA ATÍPICA

Hoy Puigdemont se pasea por las calles de Bruselas, mientras que algunos de sus estrechos y antiguos compañeros del Govern duermen en Estremera y Alcalá Meco: Oriol Junqueras, Raül Romeva, Josep Rull, Jordi Turull, Mertixell Borrás, Dolors Bassa y Joaquim Forn. Aunque en un primer momento se quedó el caso la Audiencia Nacional, ahora la causa ha pasado a manos del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que tendría que ser el magistrado ante el que declare el expresident y quien decida sobre su libertad si vuelve Puigdemont a España.

La Justicia española envió una euroorden a Bélgica para la detención y la vuelta de Puigdemont a España. Por ahora, el expresidente ha comparecido en dos ocasiones ante la justicia de ese país y el próximo lunes deberá volver a acudir al juzgado, cuando está previsto que el magistrado se pronuncia sobre la solicitud española de la juez Carmen Lamela. Para este proceso, el dirigente independentista ha elegido como abogados en Bruselas a Paul Bekaert, con un largo historial en la defensa en los tribunales de miembros de ETA, y en España a Jaume Alonso-Cuevillas, catedrático de derecho procesal y exdecano del Colegio de Abogados de Barcelona.

Esa misma noche comenzará precisamente la campaña de las elecciones catalanas. En el plano más político, Puigdemont ha conseguido seguir en liza y será el ‘número uno’ de la lista de Junts per Catalunya -el nombre bajo el que se presenta la candidatura del PDeCAT-.

Puigdemont fue elegido president de rebote hace algo menos de dos años tras la negativa de la CUP a investir a Artur Mas. Tras dejar la alcaldía de Girona, siempre dijo que no repetiría y que no concurriría porque su misión era llevar en 18 meses a la independencia a Cataluña. Pero esas palabras son ahora papel mojado.

LA ‘SORPRESA’ DE SU VUELTA

En este nebuloso mundo político en el que vivimos, Puigdemont ha logrado ser candidato, aunque en su partido son conscientes de que es casi imposible que luego pueda ocupar un cargo por la situación judicial a la que se enfrenta. Su idea era encabezar una gran candidatura del independentismo, pero finalmente las fuerzas que integraron Junts pel Sí irán por separado. ERC le ha puesto poco empeño.

Lo que ha visto durante este tiempo es que las encuestas ponen en primera posición a Oriol Junqueras y ERC, pero en las últimas semanas Junts per Catalunya ha subido. Fuentes del partido de Puigdemont, dicen que en los sondeos hasta ahora no eran buenos porque no se sabía que el expresidente sería el candidato y no se conocían los nombres de la lista. De hecho, las mismas fuentes valoran que su lista representa mejor al independentismo que la de Esquerra.

El partido ha dejado las manos libres a Puigdemont para hacer su “lista de president”. Su ‘número dos’ es el líder de la ANC, Jordi Sànchez, que está en la prisión de Soto del Real. El expresident ha diseñado unas listas en las que ha incluido a bastantes independientes como Josep Maria Forné (número uno por Lleida) o Gemma Geis (número uno por Girona). También concurren el exdirector de Rac1 Eduard Pujol; la exseleccionadora del equipo de natación sincronizada de España Anna Tarrés; el politólogo Ferran Requejo; la exconsellera socialista Marina Geli; el sociólogo Salvador Cardús; el escritor Jaume Cabré, y la ilustradora Pilarín Bayés. Ha llamado la atención que no irán en las listas los coordinadores del partido, los jóvenes emergentes Marta Pascal y David Bonvehí.

¿Cuándo volverá a España? Puigdemont y los otros exconsellers se encuentran en régimen de libertad vigilada. La próxima cita con el juez es el 4 de diciembre, aunque el proceso se podría alargar dos meses. Pero su llegada podría ser mucho antes. No da pistas, pero hay especulaciones en los círculos políticos sobre si aparecerá en plena campaña o incluso durante la jornada de reflexión. Un dato a tener en cuenta: no podrá votar en Bélgica al no haber formalizado en plazo su inscripción en el censo de electores españoles temporalmente en el extranjero.

EL RELATO DE LA “VIOLENCIA”

Durantes estas semanas, Puigdemont ha aprovechado para hacer precampaña en medios internacionales, en algunos actos y en las redes sociales. Uno de los argumentos ahora que exprime es el de la supuesta “violencia” que iba a emplear el Estado tras el 1-O. Ha llegado a decir en una entrevista en Catalunya Radio que se marchó a Bruselas para evitar una “oleada de violencia en las calles de Barcelona y de Cataluña”. “El Estado preparaba una oleada durísimas de represión y violencia de la que nos pretendían hacer responsables”, subrayó.

Este relato se ha extendido entre los independentistas, con fuertes expresiones como las de Marta Rovira (ERC). Mientras esto sucede ante los micrófonos, en cambio los encarcelados han ido mutando el discurso, acatando el 155 y diciendo que la declaración fue algo simbólico. Además, desde las fuerzas independentistas se ha pasado del discurso unilateral a decir que habrá que entablar una relación bilateral con el Estado. El expresidente catalán sigue apelando a la unilateralidad, como dijo en una entrevista reciente en elnacional.cat.

UNOS QUE VIENEN, OTROS QUE SE VAN

Noticas, titulares… y también aviones de ida y vuelta. Durante estos días, Puigdemont también ha recibido la visita de compañeros políticos. El pasado 7 de noviembre reaparecía en un acto rodeado de 200 alcaldes independentistas, que se hicieron la fotografía en la capital belga con las varas levantadas. A mediados de mes se trasladaba hasta allí la ‘número dos’ de ERC, Marta Rovira, para hablar de posibles puntos en común en los programas. Ella está al alza y podría convertirse incluso en la presidenta de la Generalitat de Cataluña tras el 21-D, como ha apuntado Junqueras. De su partido han estado visitándole Pascal y Artur Mas, quien mueve los hilos del PDeCAT en Barcelona. En su lista de reuniones también ha habido una con los ‘cuperos’ Anna Gabriel y Benet Salellas.

Sopar amb el Honorable President @KRLS
Coratge, fermesa i convicció pic.twitter.com/mr9ZuORwWP

— Pilar Rahola (@RaholaOficial) November 24, 2017

Días de locura, en los que Puigdemont ha estado acompañado también por el empresario y amigo Josep Maria Matamala. Además, se ha apoyado mucho en el eurodiputado Ramon Tremosa y su asesor Aleix Sarri. Algunos amigos personales también se han acercado a verle, como la periodista Pilar Rahola. El próximo 7 se trasladarán hasta allí centenares de independentistas para una manifestación -se han fletado cinco vuelos-.

Pero, mientras, en Barcelona también han cogido fuerza una nueva guardia pretoriana de Puigdemont. En este íntimo círculo de confianza destaca la poco conocida Elsa Artadi, que fue directora de coordinación del Govern. Ella es ahora la jefa de campaña de Junts per Catalunya, que tiene como lema “Puigdemont, nuestro presidente”.No se mueve nada sin que ella lo autorice. Junto a ella trabajan ‘codo con codo’ Eduard Pujol, Jaume Clotet y Albert Batet.

Un mes ya de la huida de Puigdemont a Bruselas. En cualquier segundo, todo puede cambiar.

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Un mes de Puigdemont en Bruselas: un candidato a 1.300 kilómetros al que espera la Justicia española

Puigdemont, en el centro de Brujas

Mañana del 30 de octubre. ¿Dónde está Carles Puigdemont? Habían pasado tres días de la aprobación de la declaración unilateral de la independencia, del visto bueno del 155 por parte del Senado y de su cese por parte de Mariano Rajoy. El fin de semana se había dejado ver en Girona, tomando unos vinos, saludando los vecinos…

Pero su despacho en el Palau estaba vacío. Y, de repente, el culebrón político daba otra vuelta de tuerca, en las redacciones empezó a gritarse: ¡Está en Bruselas! El Periódico de Cataluña era el primer medio que lo adelantaba. Un día de máxima tensión, hipervitaminado, de respiraciones entrecortadas

Esa misma mañana el entonces fiscal general del Estado, José Manuel Maza, presentaba querellas contra Puigdemont, su cesado Govern y los miembros de la Mesa del Parlament por los delitos de rebelión, sedición y malversación por el 1-O, con penas que pueden llegar hasta los 30 años de prisión. Un poco antes, en ese primer lunes del 155, el expresident jugaba al despiste con una foto en Instagram del Palau con el mensaje Bon dia.

Pero en estos mundos paralelos que hemos vivido, la realidad era que Puigdemont se había trasladado en coche desde Cataluña a Marsella (Francia) para, posteriormente, coger un vuelo con destino a Bruselas (Bélgica). Ponía 1.340 kilómetros de distancia. Dos objetivos: llevar hasta el corazón de Europa sus reivindicaciones y escudarse en el sistema judicial belga, que dilatará su previsible entrada en la cárcel.

Aunque en un primer momento se especuló, Puigdemont no ha solicitado asilo durante estos días. Las relaciones entre Bélgica y España se tensaron, pero se fueron calmando poco a poco. Y es que las expectativas de Puigdemont de provocar un terremoto político en el mismo centro de la UE se apagaron pronto.

EL PORTAZO DE EUROPA

Puigdemont en estas semanas ha sido perseguido hasta la saciedad por las cámaras y los periodistas, pero ha recibido un portazo por parte de las grandes instituciones europeas. La comunidad internacional no ha reconocido la supuesta República catalana y ha apoyado de manera cerrada a Mariano Rajoy.

Precisamente ha sido uno de los factores que ha llevado a ese giro de Puigdemont, de apelar constantemente a la UE a mostrarse euroescéptico, llegando incluso a plantear la posibilidad de un referéndum en Cataluña sobre la permanencia en el ámbito comunitario. Unas palabras que no han sentado muy bien tampoco dentro del propio independentismo. De hecho, solo los partidos eurófobos han seguido el juego al expresident.

La estrategia de Puigdemont ha sido volcarse de puertas afuera: cuidando exquisitamente la relación con los medios internacionales y vendiendo un mensaje de que España es un Estado opresor de corte franquista. En la primera rueda de prensa que dio no concedió ninguna pregunta a medios españoles a excepción de TV3. Todo ello aderezado durante estos días con continuos mensajes en Twitter y fotos en Instagram. Al exjefe del Ejecutivo catalán le encantan las redes sociales, sabe de su poder, le gusta exprimirlas.

Lo que sí ha conseguido Puigdemont con su huida a Bruselas ha sido evitar entrar en la cárcel como algunos de sus excompañeros. Junto a él están en Bélgica también los cesados consellers Antoni Comín (Salud), Clara Ponsatí (Enseñanza), Lluis Puig (Cultura) y Meritxell Serret (Agricultura). Hasta tierras belgas se trasladaron esos primeros días también Meritxell Borrás (Gobernación) y Joaquim Forn (Interior), pero ellos decidieron volver a España para declarar ante la Audiencia Nacional.

A LA ESPERA DE LA JUSTICIA BELGA Y UNA CAMPAÑA ATÍPICA

Hoy Puigdemont se pasea por las calles de Bruselas, mientras que algunos de sus estrechos y antiguos compañeros del Govern duermen en Estremera y Alcalá Meco: Oriol Junqueras, Raül Romeva, Josep Rull, Jordi Turull, Mertixell Borrás, Dolors Bassa y Joaquim Forn. Aunque en un primer momento se quedó el caso la Audiencia Nacional, ahora la causa ha pasado a manos del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que tendría que ser el magistrado ante el que declare el expresident y quien decida sobre su libertad si vuelve Puigdemont a España.

La Justicia española envió una euroorden a Bélgica para la detención y la vuelta de Puigdemont a España. Por ahora, el expresidente ha comparecido en dos ocasiones ante la justicia de ese país y el próximo lunes deberá volver a acudir al juzgado, cuando está previsto que el magistrado se pronuncia sobre la solicitud española de la juez Carmen Lamela. Para este proceso, el dirigente independentista ha elegido como abogados en Bruselas a Paul Bekaert, con un largo historial en la defensa en los tribunales de miembros de ETA, y en España a Jaume Alonso-Cuevillas, catedrático de derecho procesal y exdecano del Colegio de Abogados de Barcelona.

Esa misma noche comenzará precisamente la campaña de las elecciones catalanas. En el plano más político, Puigdemont ha conseguido seguir en liza y será el ‘número uno’ de la lista de Junts per Catalunya -el nombre bajo el que se presenta la candidatura del PDeCAT-.

Puigdemont fue elegido president de rebote hace algo menos de dos años tras la negativa de la CUP a investir a Artur Mas. Tras dejar la alcaldía de Girona, siempre dijo que no repetiría y que no concurriría porque su misión era llevar en 18 meses a la independencia a Cataluña. Pero esas palabras son ahora papel mojado.

LA ‘SORPRESA’ DE SU VUELTA

En este nebuloso mundo político en el que vivimos, Puigdemont ha logrado ser candidato, aunque en su partido son conscientes de que es casi imposible que luego pueda ocupar un cargo por la situación judicial a la que se enfrenta. Su idea era encabezar una gran candidatura del independentismo, pero finalmente las fuerzas que integraron Junts pel Sí irán por separado. ERC le ha puesto poco empeño.

Lo que ha visto durante este tiempo es que las encuestas ponen en primera posición a Oriol Junqueras y ERC, pero en las últimas semanas Junts per Catalunya ha subido. Fuentes del partido de Puigdemont, dicen que en los sondeos hasta ahora no eran buenos porque no se sabía que el expresidente sería el candidato y no se conocían los nombres de la lista. De hecho, las mismas fuentes valoran que su lista representa mejor al independentismo que la de Esquerra.

El partido ha dejado las manos libres a Puigdemont para hacer su “lista de president”. Su ‘número dos’ es el líder de la ANC, Jordi Sànchez, que está en la prisión de Soto del Real. El expresident ha diseñado unas listas en las que ha incluido a bastantes independientes como Josep Maria Forné (número uno por Lleida) o Gemma Geis (número uno por Girona). También concurren el exdirector de Rac1 Eduard Pujol; la exseleccionadora del equipo de natación sincronizada de España Anna Tarrés; el politólogo Ferran Requejo; la exconsellera socialista Marina Geli; el sociólogo Salvador Cardús; el escritor Jaume Cabré, y la ilustradora Pilarín Bayés. Ha llamado la atención que no irán en las listas los coordinadores del partido, los jóvenes emergentes Marta Pascal y David Bonvehí.

¿Cuándo volverá a España? Puigdemont y los otros exconsellers se encuentran en régimen de libertad vigilada. La próxima cita con el juez es el 4 de diciembre, aunque el proceso se podría alargar dos meses. Pero su llegada podría ser mucho antes. No da pistas, pero hay especulaciones en los círculos políticos sobre si aparecerá en plena campaña o incluso durante la jornada de reflexión. Un dato a tener en cuenta: no podrá votar en Bélgica al no haber formalizado en plazo su inscripción en el censo de electores españoles temporalmente en el extranjero.

EL RELATO DE LA “VIOLENCIA”

Durantes estas semanas, Puigdemont ha aprovechado para hacer precampaña en medios internacionales, en algunos actos y en las redes sociales. Uno de los argumentos ahora que exprime es el de la supuesta “violencia” que iba a emplear el Estado tras el 1-O. Ha llegado a decir en una entrevista en Catalunya Radio que se marchó a Bruselas para evitar una “oleada de violencia en las calles de Barcelona y de Cataluña”. “El Estado preparaba una oleada durísimas de represión y violencia de la que nos pretendían hacer responsables”, subrayó.

Este relato se ha extendido entre los independentistas, con fuertes expresiones como las de Marta Rovira (ERC). Mientras esto sucede ante los micrófonos, en cambio los encarcelados han ido mutando el discurso, acatando el 155 y diciendo que la declaración fue algo simbólico. Además, desde las fuerzas independentistas se ha pasado del discurso unilateral a decir que habrá que entablar una relación bilateral con el Estado. El expresidente catalán sigue apelando a la unilateralidad, como dijo en una entrevista reciente en elnacional.cat.

UNOS QUE VIENEN, OTROS QUE SE VAN

Noticas, titulares… y también aviones de ida y vuelta. Durante estos días, Puigdemont también ha recibido la visita de compañeros políticos. El pasado 7 de noviembre reaparecía en un acto rodeado de 200 alcaldes independentistas, que se hicieron la fotografía en la capital belga con las varas levantadas. A mediados de mes se trasladaba hasta allí la ‘número dos’ de ERC, Marta Rovira, para hablar de posibles puntos en común en los programas. Ella está al alza y podría convertirse incluso en la presidenta de la Generalitat de Cataluña tras el 21-D, como ha apuntado Junqueras. De su partido han estado visitándole Pascal y Artur Mas, quien mueve los hilos del PDeCAT en Barcelona. En su lista de reuniones también ha habido una con los ‘cuperos’ Anna Gabriel y Benet Salellas.

Sopar amb el Honorable President @KRLS
Coratge, fermesa i convicció pic.twitter.com/mr9ZuORwWP

— Pilar Rahola (@RaholaOficial) November 24, 2017

Días de locura, en los que Puigdemont ha estado acompañado también por el empresario y amigo Josep Maria Matamala. Además, se ha apoyado mucho en el eurodiputado Ramon Tremosa y su asesor Aleix Sarri. Algunos amigos personales también se han acercado a verle, como la periodista Pilar Rahola. El próximo 7 se trasladarán hasta allí centenares de independentistas para una manifestación -se han fletado cinco vuelos-.

Pero, mientras, en Barcelona también han cogido fuerza una nueva guardia pretoriana de Puigdemont. En este íntimo círculo de confianza destaca la poco conocida Elsa Artadi, que fue directora de coordinación del Govern. Ella es ahora la jefa de campaña de Junts per Catalunya, que tiene como lema “Puigdemont, nuestro presidente”.No se mueve nada sin que ella lo autorice. Junto a ella trabajan ‘codo con codo’ Eduard Pujol, Jaume Clotet y Albert Batet.

Un mes ya de la huida de Puigdemont a Bruselas. En cualquier segundo, todo puede cambiar.

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