El primer debate ensancha la fractura y la falta de acuerdos

Tono agrio e imagen de fractura en el primero de los debates televisivos de la campaña catalana. El proceso soberanista no ha pasado en balde para Cataluña, y ello se tradujo anoche en el debate a siete organizado por TVE, que transcurrió en un tono de enfrentamiento, ataques cruzados y evidente tensión. La fractura catalana se tradujo en la traslación al plató en forma de bloques: el más beligerante, el formado por los partidos independentistas, que reivindicaron las figuras de sus candidatos ausentes, Carles Puigdemont (Junts per Cataluña) y Oriol Junqueras (ERC), «presos políticos» según definieron sus sustitutos anoche, Jordi Turull y Roger Torrent. Con claridad, Turull abogó por plantear las elecciones del 21 de diciembre como una «segunda vuelta del 1 de octubre», mientras que Torrent denunció que a través del artículo 155 de la Constitución se ha querido una «legalización encubierta» de ERC. Por su parte, Carles Riera, de la CUP, volvió a demostrar cómo el partido antisistema vive en otra dimensión al proclamar la vigencia de la república catalana. El bloque independentista aludió en todo momento a PP y Cs como partidos neofranquistas. Todos, sin excepción, acusaron al PSC de estar alineados con lo que definieron con el «bloque del 155». En un debate que resultó vivo, con constantes interpelaciones entre los siete candidatos, Inés Arrimadas (Cs), Miquel Iceta (PSC) y Xavier García Albiol (PP), reprocharon al bloque secesionista el haber conducido Cataluña al desastre, con especial incidencia en las repercusiones económicas -sobre todo las 3.000 empresas fugadas- y la fractura social. Al respecto, Arrimadas recordó las «familias rotas» por el proceso, y la necesidad de aprovechar los comicios para iniciar una etapa de «diálogo y sensatez». Iceta, que reprochó al independentismo la irresponsabilidad de la vía unilateral y al PP por su inmovilismo, evitó ataque directos a Cs y planteó como prioridad «la estabilidad política» y una nueva financiación. Por su parte, Albiol rechazó las acusaciones del independentismo de que el PP habría favorecido la fuga de empresas, ironizando con la supuesta presión que habrían ejercido sobre la empresa de la prima de Carles Puigdemont, una de las que se ha trasladado. Y no dudó en sacar pecho de la aplicación del 155: «Sin la intervención de Rajoy Cataluña estaría fuera de España y de la UE». Por su parte, y en una muestra de la desubicación en la que transcurre la campaña de los «comunes», Xavier Domènech estuvo muy desaparecido y concentró sus ataques en Arrimadas. Iceta se lanza, Rajoy llega Tras meses de precampaña está costando encontrar ahora algo diferente a lo que los partidos tenían que ofrecer hasta ahora. El primer debate entre candidatos ha servido para subir la temperatura cuando quedan menos de dos semanas para las elecciones. Pero será en este primer fin de semana cuando toda la actividad política se concentre en Cataluña con la llegada de los líderes nacionales. Ya hoy entra en campaña Mariano Rajoy en un acto en Lérida junto a García Albiol. Será el primero de los tres actos de campaña que de momento tiene programados el presidente del Gobierno. Lo hará en un contexto difícil, con todos los sondeos apuntando a un importante descenso en su representación en el Parlament. Sensaciones contrarias a las que experimenta el PSC. Los socialistas catalanes reciben este fin de semana a Pedro Sánchez con las expectativas disparadas. La posibilidad de que Iceta sea el mejor colocado para ser presidente en un escenario fragmentado y sin mayorías claras ha entrado de lleno en la campaña. El PSC se aferra a la encuesta de ayer de «El Periódico» y que apuntaba a un eventual empate a cuatro entre ERC, JpC, Cs y los socialistas. Iceta subía la apuesta y hablaba ya de ganar las elecciones: «Con datos que dicen que cuatro partidos nos estamos disputando el primer lugar y con un millón de indecisos, es obvio que podemos decir y diremos que nuestro objetivo es ganar las elecciones». Cs intenta cortocircuitar el posible ascenso de Iceta para preservar su condición de primer partido constitucionalista. «Lo que necesita Cataluña es un cambio... e «Iceta no lo es, es una continuidad de los tripartitos», señaló ayer Albert Rivera.

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