Los verdaderos «padres de dragones» de «Juego de Tronos»

Jason Momoa, que daba vida a Khal Drogo en «Juego de Tronos», visitó el rodaje de la serie en Belfast y reconoció que el final de la historia será «lo mejor que se ha visto en televisión». Cada entrega, añadió, es más espectacular que la anterior. Gran parte de la culpa de esta sorprendente puesta en escena la tienen los responsables de efectos especiales, entre los que se encuentra la empresa Pixomondo, ganadora de un Oscar por «La invención de Hugo» y tres Emmy por su trabajo en la superproducción de HBO. Su máximo responsable, Pascal Tonecker, visitó Madrid durante el DE-CIX Madrid Summit 2017 y explicó que su premisa a la hora de crear criaturas como los dragones es «no recurrir a la fantasía, sino tener una base real». Juego de Tronos (V.O.S.) «Para crear a Drogon, Viserion y Rhaegal, los hijos de Daenerys, investigamos mucho, y al final compramos una gallina y nos basamos en su anatomía, porque creemos que biológicamente podrían parecerse. También nos fijamos en lagartos, serpientes y sobre todo en águilas para recrear su vuelo», relata. Pero hay otro problema: cada temporada los dragones crecen en tamaño y tienen distintas personalidades, así que son animales en constante evolución. De hecho, pueden tardar «unos tres meses» en dar vida y perfeccionar cada criatura. «Hay que cumplir con las expectativas de los creadores y de los fans, que tienen su propia idea de cómo son estos animales gracias a los libros. Y generarlos en Ultra alta definición, 16K, para que tengan el máximo grado de resolución tanto en planos generales como en detalles», puntualiza el creativo. Pese a lo rápido que evoluciona la tecnología, los actores en el plató interactúan con «cachorros verdes», estructuras metálicas cubiertas de croma sobre las que luego incrustan los dragones digitales. «Lo bueno es que la tecnología ya nos permite proyectarlos en 3D, y eso es muy importante para el artista, porque puede ver sus dimensiones reales», subraya Tonecker. Sin embargo, aunque su creación más espectacular son Drogon y compañía, cerca del 60% de su trabajo es invisible. «Rocadragón, por ejemplo, es un paisaje totalmente retocado. El original del País Vasco es mucho más verde y no tiene castillo», apunta. Ahora, están trabajando en la última temporada con absoluto secretismo: «La seguridad es esencial. Cuando se filtra algo pierden millones. Hace unos meses ni podíamos confirmar que trabajábamos en la entrega final», concluye.

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